Hidrocefalia en adultos: síntomas que no debes ignorar
Hay un diagnóstico que se retrasa con demasiada frecuencia porque sus síntomas se confunden con otras enfermedades mucho más conocidas. La hidrocefalia normotensiva del adulto — la forma más frecuente en personas mayores — imita al Parkinson, a la demencia, a los problemas de vejiga propios de la edad. Y mientras se busca otra explicación, el líquido sigue acumulándose y el daño progresa.
Lo que hace especialmente importante conocer esta enfermedad es que, a diferencia de la demencia o el Parkinson, la hidrocefalia normotensiva tiene tratamiento quirúrgico con resultados muy buenos. Pero solo si se diagnostica a tiempo.
¿Qué es la hidrocefalia?
El cerebro está bañado por un líquido — el líquido cefalorraquídeo o LCR — que lo protege, lo nutre y elimina sus residuos. Este líquido se produce constantemente y se reabsorbe. Cuando ese equilibrio se rompe y el líquido se acumula, los ventrículos cerebrales se dilatan y comprimen el tejido cerebral desde dentro. Eso es la hidrocefalia.
En adultos mayores, la forma más frecuente es la hidrocefalia normotensiva — llamada así porque la presión del líquido puede estar en rango normal pese a que los ventrículos están dilatados. Es un nombre confuso que lleva a muchos médicos a descartarla erróneamente.
La tríada de síntomas: la clave del diagnóstico
La hidrocefalia normotensiva tiene tres síntomas característicos que aparecen juntos — la llamada tríada de Hakim-Adams:
1. Alteración de la marcha
Es casi siempre el primer síntoma y el más llamativo. El paciente camina con pasos cortos, arrastrando los pies, con las piernas separadas para mantener el equilibrio. Parece que los pies estuvieran pegados al suelo — de ahí que se llame marcha magnética. Es fácil confundirlo con Parkinson, pero hay diferencias: en la hidrocefalia no hay temblor en reposo y el paciente puede mover los pies si está sentado sin problema.
2. Deterioro cognitivo
Lentitud de pensamiento, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria reciente. No es tan agresivo como el Alzheimer — es más una lentitud general que una pérdida de memoria profunda. Se confunde fácilmente con demencia o con «cosas de la edad».
3. Incontinencia urinaria
Urgencia para orinar, escapes. Suele aparecer más tarde que los otros dos síntomas. Muchos pacientes la atribuyen a la próstata o a problemas ginecológicos sin investigar más.
«Cuando una persona mayor llega con los tres síntomas — camina mal, está más despistada y tiene escapes de orina — lo primero que pienso es en hidrocefalia. Es un diagnóstico que no hay que perder porque tiene solución. Y eso cambia todo.»
¿Cómo se diagnostica?
La resonancia magnética cerebral muestra la dilatación de los ventrículos. Pero no basta con ver los ventrículos grandes — hay que correlacionarlo con los síntomas y hacer pruebas adicionales.
La más útil es el test de punción lumbar: se extrae una cantidad de líquido cefalorraquídeo y se observa si el paciente mejora en las horas siguientes. Si camina mejor o piensa más claro después de la punción, es una señal muy positiva de que responderá bien a la cirugía.
El tratamiento: la válvula de derivación
El tratamiento de la hidrocefalia normotensiva es quirúrgico. Se coloca una válvula de derivación ventriculoperitoneal — un pequeño sistema de tubos que lleva el exceso de líquido desde los ventrículos cerebrales hasta el abdomen, donde se reabsorbe.
Es una cirugía relativamente corta y bien tolerada, incluso en pacientes mayores. La mejoría puede ser llamativa — especialmente en la marcha, que suele mejorar más rápido que el deterioro cognitivo.
Los mejores resultados se obtienen cuando:
- El diagnóstico se hace pronto, antes de que el daño sea muy avanzado
- El test de punción lumbar fue positivo
- El deterioro cognitivo no es severo
- La marcha es el síntoma predominante
Lo que le digo a las familias
Muchas veces son los hijos o el cónyuge quienes llevan al paciente a consulta. Y muchas veces llevan meses o años viendo cómo su familiar se deteriora, pensando que es inevitable. Cuando les explico que puede ser hidrocefalia y que tiene tratamiento, la reacción suele ser incredulidad primero y esperanza después.
No siempre llegamos a tiempo. Pero cuando llegamos, y cuando la cirugía funciona, es de los momentos más satisfactorios de esta profesión. Ver a alguien que llegaba en silla de ruedas caminar solo semanas después de colocar una válvula no deja de sorprenderme.
Si un familiar mayor tiene alteraciones de la marcha, pérdida de memoria y problemas de vejiga, no asumas que es solo la edad. Merece una valoración neurológica y una resonancia cerebral. Puede que haya solución.
— Dra. Vera Espino García
Neurocirujana · Instituto de Neurocirugía Avanzada
Hospital Recoletas Campo Grande · Valladolid
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