Dolor lumbar que baja por la pierna: causas, señales de alarma y cuándo consultar
Por la Dra. Vera Espino García · Neurocirujana · Instituto de Neurocirugía Avanzada · Valladolid
Cuando el dolor no se queda en la zona lumbar sino que viaja hacia la nalga, el muslo, la pantorrilla o incluso el pie, el cuerpo está enviando una señal muy concreta: hay un nervio que está siendo comprimido. No es un dolor cualquiera. Es diferente al dolor muscular de una contractura. Y tiene causas específicas que merece la pena conocer.
En consulta, este es uno de los motivos más frecuentes por los que vienen pacientes que llevan semanas — a veces meses — con antiinflamatorios y sin mejoría, pensando que es “algo de la espalda” que ya se les pasará. En muchos casos no es solo la espalda. Es una hernia de disco lumbar o una compresión nerviosa que necesita un diagnóstico preciso.
¿Por qué el dolor lumbar baja a la pierna?
La columna lumbar alberga las raíces nerviosas que se unen para formar el nervio ciático — el nervio más largo del cuerpo, que recorre la nalga, el muslo, la pantorrilla y llega hasta el pie. Cuando una de esas raíces se comprime, el dolor no aparece solo en la zona lumbar: viaja por todo el trayecto del nervio. Es lo que popularmente se llama ciática.
Las causas más frecuentes son:
Hernia de disco lumbar
El disco intervertebral actúa como amortiguador entre las vértebras. Cuando su núcleo sale hacia atrás, puede comprimir la raíz nerviosa que sale en ese nivel. El resultado es dolor que irradia desde la zona lumbar hacia la nalga, el muslo y a veces hasta el pie — siguiendo un patrón muy concreto según el nivel afectado. Es la causa de aproximadamente el 90% de las ciáticas — puedes leer más sobre la hernia discal lumbar.
Estenosis de canal lumbar
Con los años, las vértebras, los discos y los ligamentos se desgastan y el canal por donde pasan los nervios se estrecha. El resultado es una compresión más gradual, típica de personas mayores, que suele empeorar al caminar y mejorar al sentarse o agacharse — lo que se conoce como claudicación neurógena. Más sobre los síntomas de estenosis de canal lumbar.
Síndrome de cola de caballo
Cuando la compresión afecta a varias raíces nerviosas a la vez de forma severa, puede aparecer pérdida de control de esfínteres o entumecimiento en la zona genital. Es una emergencia neuroquirúrgica: cada hora sin tratamiento puede dejar secuelas permanentes. Por suerte es poco frecuente, pero hay que saber reconocerla.
Cómo se siente: las características del dolor irradiado a la pierna
Distinguir el dolor de origen nervioso del dolor muscular es importante para saber cuándo hay que preocuparse. El dolor por compresión nerviosa lumbar suele tener estas características:
- Sigue una trayectoria definida — no es un dolor difuso, sino que va desde la zona lumbar o la nalga hacia abajo por la pierna, casi siempre en un solo lado
- Se acompaña de hormigueos o entumecimiento — sensación de corriente, de “agujas”, o el clásico “se me duerme el pie” que localiza con bastante precisión qué raíz está afectada
- Puede aparecer pérdida de fuerza — dificultad para elevar el pie al caminar, para ponerse de puntillas o para subir escaleras
- Empeora al estar sentado — la posición sentada aumenta la presión sobre el disco y la raíz nerviosa; muchos pacientes prefieren estar de pie o tumbados
- No mejora solo con reposo — a diferencia de una contractura, puede doler también en reposo o incluso por la noche
«Cuando alguien me dice “dolor pierna al andar” o “se me duerme el pie”, lo que me está describiendo casi siempre es el territorio de un nervio concreto. Mi trabajo es averiguar cuál, dónde está comprimido y por qué. Ahí está el tratamiento.»
— Dra. Vera Espino García · Neurocirujana especialista en columna · Valladolid
Señales de alarma que requieren consulta urgente
La mayoría de las compresiones nerviosas lumbares no son urgencias. Pero hay situaciones que sí requieren valoración rápida:
- Pérdida de fuerza progresiva en la pierna o el pie (pie caído)
- Pérdida de control de vejiga o intestino
- Entumecimiento en la zona genital o cara interna de los muslos
- Dolor muy intenso que no cede con analgésicos comunes
- Síntomas en las dos piernas a la vez
Los tres primeros son propios del síndrome de cola de caballo — una urgencia neuroquirúrgica donde no hay que esperar cita, hay que ir directamente a urgencias.
¿Traumatólogo o neurocirujano?
Es una duda muy frecuente. La respuesta es sencilla: cuando el problema afecta a los nervios — cuando hay dolor irradiado, hormigueos o pérdida de fuerza — el neurocirujano especialista en columna es el especialista más adecuado. Domina tanto la biomecánica de la columna como la anatomía del sistema nervioso, y puede valorar con precisión si hay compresión, en qué nivel y qué opciones de tratamiento existen.
¿Cómo se diagnostica?
La resonancia magnética lumbar es la prueba fundamental. Permite ver con claridad los discos, los nervios y si hay compresión, y confirmar qué raíz está afectada.
No siempre hay que hacerse pruebas de imagen de inmediato. Si el dolor lleva poco tiempo y no hay señales de alarma, un tratamiento conservador bien dirigido puede ser suficiente. Pero si los síntomas persisten más de 4-6 semanas o hay pérdida de fuerza, la resonancia es necesaria.
¿Tiene tratamiento? ¿Siempre hay que operar?
No. Entre el 70 y el 90% de las ciáticas por hernia discal mejoran sin cirugía en 6-8 semanas — con reposo relativo (no absoluto: caminar es bueno), analgésicos, antiinflamatorios y fisioterapia. El tratamiento conservador funciona bien cuando los síntomas son moderados y no hay déficit neurológico.
La cirugía se plantea cuando:
- El dolor no mejora tras 6-8 semanas de tratamiento conservador correcto
- Hay pérdida de fuerza en la pierna o el pie
- Hay déficit neurológico progresivo
- Aparece síndrome de cola de caballo — urgencia quirúrgica inmediata
Cuando la cirugía es necesaria, la microdiscectomía es el gold standard para la ciática por hernia de disco: a través de una incisión de 2-3 cm y con técnica mínimamente invasiva se retira el fragmento discal que comprime la raíz. La mayoría de los pacientes notan alivio ya en las primeras horas, con alta en 24 horas y vuelta a la actividad normal en 2-4 semanas.
Lo que le digo a quien llega con este dolor
Lo primero es escuchar. ¿Cuánto tiempo llevas así? ¿El dolor baja por la pierna o se queda en la zona lumbar? ¿Tienes hormigueos o se te duerme el pie? ¿Has notado pérdida de fuerza al caminar?
Con esa información — y con la resonancia si ya la tienen — casi siempre tenemos suficiente para saber qué está pasando y qué opciones hay. No siempre la respuesta es operar. Pero sí siempre merece la pena saber exactamente qué tienes antes de seguir meses con un tratamiento que no llega al problema real.
Si llevas semanas con dolor lumbar que baja por la pierna y no mejora, la primera consulta está exactamente para eso.
— Dra. Vera Espino García
Neurocirujana · Instituto de Neurocirugía Avanzada
Hospital Recoletas Campo Grande · Valladolid
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